No hay que tener ganas, hay que tener motivos.

No hay que tener ganas, hay que tener motivos.

No hay que tener ganas, hay que tener motivos

Ahora en estos momentos tan difíciles que estamos viviendo con el COVID-19 es cuando más debes quererte, cuando las cosas van peor, cuando todo es más difícil…

Es el momento de la autocompasión, el quererse más, cuidarse más, pensar en uno mismo y hacer lo que más nos convenga y también concedernos caprichos que nos apetezcan.

Es el momento de escucharnos, identificar que necesitamos e intentar dárnoslo. Ahora no es momento de culparse, ni de hundirse, ni criticarse, ni abandonarse…

 

Invito a parar y preguntarse a uno mismo:

-¿Qué me pasa?

-¿Qué necesito?

-¿Qué puedo hacer por mi?

¿Qué hacemos cuando nuestro mejor amigo lo está pasando mal?

Le cuidamos, estamos pendientes de él, le escuchamos, le distraemos e intentamos alegrar… ¡Nosotros debemos ser nuestro mejor amigo/amiga!

¡Tenemos que hacer lo mismo con nosotros!

Y no sólo el darnos afecto y autocuidado, también es el momento del coraje, la fuerza y la valentía, al igual que animamos a quien queremos dándole ese empujón que necesita.

No le “machacamos” con preocupaciones constantes del futuro que no podemos controlar y que tampoco nos ayudan en nada.

Si un amigo se queda sin trabajo nunca le diríamos: “¿y si ya nunca te contrata nadie? ¿y si…?”. Ni todos esos “y si” que nos decimos a nosotros mismos que sólo generan ansiedad, preocupación excesiva, miedo, etc, y por tanto son inútiles ni nos ayudan en nada.

No podemos controlar el futuro ni la situación de pandemia actual que estamos viviendo pero si que podemos controlar lo que estamos pensando e interpretando y ser dueños de nuestro estado de ánimo.

Como decía Victor E. Frankl: “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta.

En nuestra respuesta yace nuestro crecimiento y nuestra libertad.”

Ese espacio es nuestro pensamiento, nuestra interpretación de ese estímulo o situación que estamos viviendo. Ese pensamiento es el que determina nuestras emociones y nuestra actitud.

¡Eso sólo depende de nosotros y nada ni nadie nos lo puede quitar!

Ahora es el momento de la fortaleza y la esperanza, de sacar lo mejor de nosotros mismos y demostrarnos de todo lo que somos capaces de afrontar. My blog

Leticia Pérez Durá

Psicóloga Sanitaria

Nº Col. CV-14.333